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Las empresas piden un giro económico para aprovechar el fondo europeo

Si el Gobierno quiere recibir sin sobresaltos los 140.000 millones que le corresponden del fondo de reconstrucción, tendrá que reorientar políticas. Y si lo quiere pronto, el cambio deberá reflejarse en los presupuestos.

Si el Gobierno quiere recibir sin sobresaltos los 140.000 millones que le corresponden del fondo de reconstrucción, tendrá que reorientar políticas. Y si lo quiere pronto, el cambio deberá reflejarse en los presupuestos.


A su regreso de Bruselas, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fue recibido entre aplausos del Ejecutivo, el martes, y de la bancada socialista en el Congreso, ayer. No es para menos, se celebra un acuerdo histórico para la Unión, la creación del esperado Fondo Europeo de Reconstrucción. Un plan de rescate que destinará 750.000 millones de euros para las economías más golpeadas, con el que España podría embolsarse 140.000 millones de euros en ayudas y préstamos.


Pero recuperado el aliento y recibidas las palmadas, urge ponerse las pilas cuanto antes para aprovechar al máximo las ayudas de Bruselas. Básicamente porque no son gratis. El Gobierno tendrá que explicar en qué quiere gastar los fondos y acompañar el plan de gastos con otro de reformas encaminadas en la dirección marcada por la Comisión Europea en sus recomendaciones del Semestre europeo. Esto es, consolidación fiscal y reformas estructurales en el medio plazo, en general, y profundizar en la reforma laboral o asegurar la sostenibilidad del sistema de pensiones, en el caso de España.


Los denominados cuatro frugales lograron vincular la concesión de las ayudas con la implementación de reformas, además de una vigilancia reforzada para asegurarse de que los países que solicitaban los fondos cumplían con lo pactado.
Si el Gobierno quiere el dinero, tendrá que dar un giro en sus políticas, y para tenerlo rápido, tendrá que reflejar pronto ese cambio, por ejemplo, reorientando los Presupuestos Generales del Estado que ahora prepara.
El 70% de los fondos se comprometerán entre 2021 y 2022. Pero que se desembolsen antes o después depende de que se hagan las cosas bien en casa. "La clave para que España reciba rápido el desembolso está en la articulación entre los presupuestos y el fondo", explica Raymond Torres, director de Coyuntura y Economía Internacional de Funcas.


Para convencer en Bruselas, Sánchez tendrá que adaptar los presupuestos a las recomendaciones de la Comisión. La aprobación de las cuentas, sin embargo, se antoja complicada, vistos los últimos resultados de votaciones en el Congreso, como el de ayer con la Comisión de Reconstrucción, donde el Gobierno no logró sacar adelante un pacto en política social.


En cuanto a las políticas, en el corto plazo podrá haber gasto, sí, pero con la vista puesta en la consolidación fiscal y reformas que atajen desequilibrios que existen en pensiones o en el mercado laboral, y que se agravarán con la crisis. Este giro podría implicar dar carpetazo a algunas de las promesas de legislatura pactadas con Unidas Podemos que no caminan en la senda de la Comisión.


Es el caso de la reforma laboral de 2012. Podemos lleva tiempo presionando para su derogación íntegra. Lo pactó con el PSOE en el acuerdo de investidura, y lo repactó con Bildu para sacar adelante una de las últimas prórrogas del estado de alarma. Cumplir ahora esta promesa sería pegarse un tiro en el pie. La Comisión defiende que la reforma "ha sustentado la fuerte creación de empleo" tras la crisis y que, para corregir los desequilibrios que la reforma no llegó a atajar, habría que profundizar en la misma.


"Lo que hace avanzar son las reformas, no las contrarreformas", coincide el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, que se dice dispuesto a sentarse con el Ejecutivo para mejorar la reforma laboral. No es la única propuesta que los empresarios envían al Gobierno. Además de frenar los impulsos contrarreformistas en el mercado laboral, recomiendan cautela con las subidas fiscales, anunciadas recientemente por el propio Sánchez, máxime en plena crisis. "La subida de impuestos no es la solución a la crisis [económica], arruinará a miles de empresas y destruirá otros tantos puestos de trabajo", avisa Gerardo Cuerva, presidente de Cepyme. La vicepresidenta y ministra de Economía, Nadia Calviño, sin embargo, pidió a los empresarios "arrimar el hombro" para salir de la crisis, y deslizó que el propio Ejecutivo ya está arrimando el hombro con ayudas a muchas empresas.


Otras medidas que el Gobierno debería tener en cuenta en sus políticas para sacarle el máximo partido al fondo tienen que ver con mejorar la eficiencia energética (políticas verdes), promover la digitalización de empresas, potenciar la productividad y la inversión en capital humano. "No creo que cualifique una propuesta que sirva para financiar gasto corriente, como en pensiones. Hay que pensar ya en los proyectos", avisa Raymond Torres.